
El índice de confianza del consumidor de Estados Unidos, que elabora el Conference Board, ha caído en marzo por cuarto mes consecutivo, hasta los 92,9 puntos desde los 100,1 del mes anterior, y se sitúa por debajo de las estimaciones del consenso, que esperaba un descenso menor, hasta las 94,2 unidades.
“La confianza del consumidor disminuyó por cuarto mes consecutivo en marzo, situándose por debajo del rango relativamente estrecho que prevalecía desde 2022. De los cinco componentes del índice, solo la evaluación de los consumidores sobre las condiciones actuales del mercado laboral mejoró, aunque ligeramente", destaca Stephanie Guichard, economista sénior de Indicadores Globales del Conference Board.
Además, indica que "la opinión sobre las condiciones empresariales actuales se debilitó, situándose prácticamente en un nivel neutral", mientras que "las expectativas de los consumidores fueron especialmente pesimistas, con un aumento del pesimismo sobre las condiciones empresariales futuras y una caída de la confianza en las perspectivas de empleo a su nivel más bajo en 12 años".
En este sentido, el índice de situación actual, basado en la valoración de los consumidores de las condiciones actuales del mercado laboral y empresarial, ha bajado hasta 134,5 puntos en el tercer mes del año, 3,6 unidades por debajo del nivel de febrero.
Por su parte, el índice de expectativas, basado en las perspectivas a corto plazo de los consumidores sobre las condiciones de los ingresos, la actividad empresarial y el mercado de trabajo, ha mostrado una caída de 9,6 puntos, hasta alcanzar los 65,2, y se mantiene por debajo del umbral de 80 que suele ser señal de recesión.
La caída de la confianza en marzo se debió a los consumidores mayores de 55 años y, en menor medida, a los de entre 35 y 55 años. En cambio, la confianza aumentó ligeramente entre los consumidores menores de 35 años, ya que una mejora en sus evaluaciones de la situación actual compensó con creces las expectativas más pesimistas.
El descenso también fue generalizado en todos los grupos de ingresos, con la única excepción de los hogares con ingresos superiores a 125.000 dólares al año.