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La Ministra de Hacienda de Reino Unido, Rachel Reeves, presentará este miércoles 26 de marzo ante el Parlamento el 'Spring Statement', donde dará a conocer sus planes y pronósticos económicos. ¿Qué esperar de esta declaración de primavera? Se enfrenta a decisiones difíciles para cumplir su objetivo fiscal y, al mismo tiempo, mejorar las perspectivas de crecimiento. Los analistas creen que el Gobierno británico "debe subir los impuestos o recortar el gasto".

Desde el Ejecutivo del primer ministro Keir Starmer ya han adelantado que las subidas de impuestos están descartadas. Además, aseguran que este evento no será de gran importancia dado que incluirá únicamente cambios en el gasto.

No obstante, cabe alguna posibilidad de que la Ministra de Hacienda decida retrasar cualquier anuncio de recortes en la Revisión del Gasto de junio o incluso en el próximo Presupuesto de otoño.

"El aumento de los tipos de interés, el elevado endeudamiento en el ejercicio fiscal 2024-2025 y una posible rebaja de la previsión de crecimiento de la productividad de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) han jugado en su contra. Sin recortes de gasto ni subidas de impuestos, la OBR pronosticaría que el Gobierno incumpliría su regla fiscal de financiar el gasto diario íntegramente con ingresos fiscales para el ejercicio 2029-30".

Así lo indican los expertos de Berenberg, que creen que para evitar seis meses de especulaciones sobre cómo Reeves compensará el déficit en el próximo Presupuesto de otoño "la ministra debe actuar ya".

Consideran que la OBR revisará al alza su previsión de endeudamiento público por al menos dos razones. En primer lugar, los tipos de interés son más altos de lo previsto y, en segundo lugar, el déficit presupuestario en lo que va de año es mucho mayor de lo previsto.

En su opinión, "para que la reducción del déficit siga siendo creíble, el Gobierno debe subir los impuestos o recortar el gasto. La promesa de no subir los impuestos personales ni corporativos, y la caída del empleo desde que anunció el aumento de impuestos en octubre, le impedirán optar por nuevas subidas de impuestos. Por lo tanto, prevemos que el gobierno, en contra de sus instintos políticos, compensará la mayor parte del déficit recortando el gasto". Además, creen que también es probable que se recorten los presupuestos departamentales para servicios públicos.

"Finalmente, aunque el Gobierno no subirá los tipos impositivos, los ingresos derivados del aumento gradual de los tramos impositivos probablemente serán demasiado tentadores como para dejarlos pasar, por lo que sospechamos que los umbrales del impuesto sobre la renta se mantendrán congelados más allá de 2027-2028", añaden.

Mientras, en AJ Bell coinciden en destacar la magnitud del desafío al que enfrenta Reeves. "El Gobierno quiere gastar más", pero "con tanta incertidumbre geopolítica, las reglas fiscales son importantes y romperlas sería costoso. No romperlas deja a la canciller con pocas opciones, especialmente ahora que su margen fiscal está casi con toda seguridad evaporado y probablemente en déficit", indican.

Consideran que las promesas de no aumentar los impuestos "implicarán aún menos opciones, más recortes al gasto público y una mayor probabilidad de que el impopular lastre fiscal de los umbrales impositivos congelados persista mucho más allá de 2028".

Para los analistas de ING, la idea es la misma: "Las finanzas públicas británicas operan con márgenes cada vez más ajustados y Reeves se enfrenta a difíciles decisiones de gasto".

"El margen de maniobra, ya de por sí limitado, que se concedió la Ministra de Hacienda en octubre prácticamente ha desaparecido, a pesar de los cambios radicales en las reglas fiscales", aunque, "afortunadamente para Reeves, el panorama económico general no ha empeorado significativamente desde octubre, más allá del aumento de los costes de los intereses de la deuda", dicen.

Como explican, el objetivo es recuperar los 10.000 millones de libras de margen de maniobra perdidos debido a las previsiones de mayores intereses de la deuda. "Y, al menos en teoría, no es particularmente difícil". Sin embargo, "lo más probable es que el Tesoro tenga que limitar sus futuras ambiciones de gasto".

Pase lo que pase, ven que existen suficientes opciones para que el Tesoro apruebe la Declaración de Primavera, sin tener que entrar en un tenso debate sobre nuevas subidas de impuestos, "pero es un debate que solo puede evitarse por un tiempo".

"Las finanzas públicas operan con márgenes cada vez más ajustados, en un momento en que la presión del gasto dista mucho de disminuir", afirman.

Además, si el margen para recortar el gasto público se vuelve más limitado, el Tesoro tiene dificultades para convencer a la OBR de que mejore sus previsiones de crecimiento, y se muestra reticente a realizar más cambios en sus reglas fiscales, "entonces solo queda una última opción: subir los impuestos". De hecho, prevén que esto sea inevitable en otoño.

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