
El futuro Gobierno de Alemania ha logrado sacar adelante un amplio paquete fiscal, el mayor en al menos tres décadas, después de que tanto el Bundesrat como el Bundestag hayan dado su visto bueno por mayoría. En Danske Bank vaticinan que traerá un impulso al crecimiento económico del país, pero también eleva el riesgo de inflación.
Los pilares del paquete son, en primer lugar, un fondo de infraestructura de 500.000 millones de euros (el 12% del PIB) al margen del presupuesto ordinario. El fondo tendrá una duración de diez años y se utilizará para inversiones adicionales en infraestructura de transporte, redes eléctricas, vivienda pública y digitalización, de los cuales 100.000 millones de euros se destinarán a un fondo para iniciativas verdes.
En segundo lugar, una modificación del freno de la deuda que exime de los límites tanto a los gastos de defensa que superen el 1% del PIB (45.000 millones de euros) como el apoyo a Ucrania. Por lo tanto, no se establece un límite máximo para el gasto en defensa, pero se espera que ronde los 400.000 millones de euros (el 10% del PIB) en los próximos diez años.
"Dado que los legisladores han tenido menos de un mes para negociar el paquete, no hay más detalles sobre el destino exacto del dinero. Cuando se forme un nuevo Gobierno, lo que probablemente tardará alrededor de un mes, tendremos más información", apuntan los analistas de Danske Bank.
Prevén que este paquete fiscal otorgue un "impulso significativo al crecimiento", pero también creen que aumentarán los riesgos de inflación en el país.
"Esperamos que el paquete tenga un efecto positivo en la economía alemana, ya que la falta de inversión pública ha sido uno de los principales argumentos para la baja productividad y el crecimiento estructural. Se espera que el fondo de infraestructura sea la parte del paquete con mayor impacto en la economía, dado que la flexibilización presupuestaria de los estados regionales es menor y que el equipo de defensa se produce principalmente fuera de Alemania", indican.
Señalan que si se realizan inversiones equivalentes al 1% del PIB, por ejemplo, en 2027, el crecimiento del PIB real también aumentará un 1% en 2027. "A largo plazo, las inversiones en infraestructura pueden aumentar la productividad del sector privado, por ejemplo, gracias a una conexión a internet más rápida y mejores carreteras, lo que permite que el PIB aumente significativamente más de 1 euro por cada euro gastado", afirman.
Al mismo tiempo, destacan que las inversiones públicas tardan en impactar el crecimiento, ya que los grandes proyectos de infraestructura deben ser planificados y aprobados previamente por las autoridades.
"Por lo tanto, no prevemos un impacto económico en el crecimiento en 2025, pero a partir de 2026 y, especialmente, entre 2027 y 2030, prevemos un aumento de la actividad. Dado que el Gobierno probablemente adelantará parte del gasto, prevemos que el crecimiento del PIB alemán aumentará entre 1 y 2 puntos porcentuales en 2027, pero el momento exacto es incierto hasta que tengamos detalles sobre los proyectos que se ejecutarán", dicen.
No obstante, matizan que las expectativas de inversiones futuras pueden generar una mayor confianza en el sector privado, lo que podría resultar en un efecto positivo más temprano.
"La confianza empresarial alemana se ha visto deprimida durante los últimos años debido a una combinación de factores estructurales y cíclicos y este paquete podría ser un rayo de esperanza para el optimismo empresarial. Este efecto probablemente se observaría en la acumulación de mano de obra, lo que podría impulsar el consumo privado a corto plazo, pero prevemos que este efecto se limite a ciertas empresas del sector de la construcción, que representa una proporción relativamente pequeña del empleo alemán", comentan.
Sin embargo, al mismo tiempo, esta falta de mano de obra aumenta los riesgos de inflación. Como explican los expertos, la economía alemana actualmente cuenta con capacidad disponible en los sectores de la construcción y la manufactura debido al pésimo desempeño de los últimos años.
"Dado que prevemos que el crecimiento económico se incremente incluso sin la flexibilización fiscal, una pregunta importante en los próximos años será si aún habrá capacidad disponible cuando comiencen las inversiones. El empleo ha disminuido ligeramente en los sectores de la construcción y la manufactura y las horas trabajadas también son menores debido al uso de planes de trabajo a corto plazo", opinan.
Ven que existe un riesgo significativo de que el paquete impulse el crecimiento salarial y, por consiguiente, la inflación debido a la falta de trabajadores disponibles.