Qué es el dumping fiscal

El término dumping suele utilizarse más en el ámbito empresarial que en el de los impuestos, aunque también existen dumping fiscal entre países y comunidades autónomas.

Este tipo de prácticas de dumping simplemente buscan atraer a empresas y contribuyentes bajando los precios en el caso de las empresas y los impuestos en el caso de los países.

¿Qué es el dumping fiscal?

El dumping fiscal consiste en reducir los impuestos por debajo de los niveles habituales o de la media del país y, además, hacerlo normalmente de forma agresiva, aunque bajar los impuestos no tiene por qué ser siempre dumping fiscal. La clave está en qué impuestos se reduzcan y cómo.

El objetivo del dumping fiscal es conseguir una venta competitiva frente a la competencia, que en este caso serán otros países u otras comunidades autónomas, en el caso de España. Es decir, no se rebajan los impuestos para fomentar un tipo de actividad determinada o la inversión, simplemente se bajan para atraer empresas y contribuyentes.

Es como cuando una empresa reduce los precios por debajo del coste de producción para hundir a la competencia, en lo que se considera una práctica desleal.

¿Bajar los impuestos es hacer dumping?

Bajar los impuestos puede ser dumping fiscal, pero no necesariamente lo es. Será dumping cuando los impuestos se reduzcan artificialmente o se establezcan exenciones y ventajas fiscales que no supongan ningún beneficio para el sistema.

En otras palabras, cuando solo se hace para que las empresas radiquen su sede en tu comunidad o tu país. El mayor peligro del dumping fiscal es el empobrecimiento general del sistema, ya que obligas a otras comunidades y países a bajarlos también.

Con qué impuestos se suele hacer dumping fiscal

En realidad, cualquier impuesto se puede usar para hacer dumping fiscal, pero los más habituales son:

  • Impuesto sobre Sociedades cuando lo que se busca es atraer a las empresas.
  • Impuesto sobre el Patrimonio cuando se busca atraer a personas con más poder adquisitivo.
  • Impuesto sobre Bienes Inmuebles, aunque en menor medida que los otros dos.
  • Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones cuando se busca atraer a personas que quieren planificar su herencia.

¿Y el IRPF? También se puede utilizar para hacer dumping como un complemento a los otros dos, ya que se supone que las rentas del trabajo están más ligadas a las oportunidades laborales y, para eso, antes debes atraer a las empresas.  

Dumping fiscal en Europa

El dumping fiscal dentro de la Unión Europea lo protagonizan estados como Países Bajos, Irlanda o Luxemburgo, aunque en pureza no se podría hablar de dumping.

Estos países cuentan con impuestos más bajos para las empresas y así han conseguido que la mayoría de grandes multinacionales tengan sus sedes en Europa en alguno de estos países y, consecuentemente, tributen allí la mayor parte de sus ganancias.

En cualquier caso, la Unión Europea cuenta con diferentes normas para prevenir el dumping fiscal entre estados miembros a través de la Directiva Anti Evasión Fiscal ATAD. Entre ellas destacan limitar la deducción de intereses o implementar regímenes de control de la transparencia fiscal.

Dumping fiscal en España

En España también se habla de dumping fiscal entre comunidades, dado que buena parte de la gestión fiscal está cedida a las comunidades autónomas. Es el caso del Impuesto de Sucesiones o Impuesto sobre el Patrimonio.

Además, las regiones pueden establecer ayudas y bonificaciones fiscales a las empresas e incluso a los contribuyentes a través de la parte autonómica del IRPF.

Entre las regiones señaladas por tener políticas fiscales que favorecen a empresas y particulares figuran Madrid, Cataluña o País Vasco.

Los madrileños, por ejemplo, están entre los españoles que menos impuestos pagan, mientras que en Cataluña la carga fiscal sobre los particulares es de las más elevadas del país, aunque no así sobre las empresas.

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