“Estoy triste... y no sé por qué; he bebido amor, y aún tengo sed”

. Gloria Fuertes

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Las próximas cenas secretas son el 4 de marzo y 1 de abrilEl Plaza Athénée y sus cenas secretas de magia

Asistimos a una cena secreta en el hotel Plaza Athénée, uno de los grandes palace de la capital del Sena.


La primera vez que llegó a mis oídos el término dîner secret, o cena secreta, agudicé mi curiosidad. ¿Una cita en un lugar confidencial, con gente que no conoces…? ¿Sería en las catacumbas parisinas, en una mansión deshabitada de Neuilly, o quizá okupando un espacio del parque Monceau, a la luz de las velas? Y porque el poder de la mente lleva en la mayor parte de los casos al objetivo, un día me llegó la invitación, por parte de mi amigo Íñigo Aguirre Larrañaga. Imposible acudir: tenía un viaje a Escocia. Dos meses más tarde, otro buen amigo, Mário de Castro, me invitaba a acompañarle a tan secreta cita. Ni en las catacumbas, ni en mansión deshabitada, ni okupando un parque parisino, el evento era en plena avenue Montaigne, en el Plaza Athénée (Grupo Dorchester), uno de los grandes palace de la capital.

Alrededor de un centenar de invitados, a los que nos reciben con champán Alain Ducasse y canapés. Me entero que entre plato y plato el maestro de ceremonias Stefan Leyshon, que nos saluda de manera individual, irá desarrollando sus números de magia. Es uno de lo magos más celebrados, que logra, por ejemplo, que de una botella transparente de Baccarat salga güisqui, luego vino tinto, más tarde champán, vodka… Guiños al arte del maestro Robert Houdin, con una decena de momentos mágicos, en los que se hace presente la colaboración femenina. Más que cenas secretas, yo lo bautizaría como cenas de magia (o mágicas, según se prefiera). Además de en París, se han celebrado en los hoteles La Réserve, de Ginebra, y Park Gstaad de la afamada estación de esquí.

Pasamos al salón Haute Couture, ubicándonos en la mesa atribuida. La nuestra tiene el nombre del gran mago Houdin y se halla junto al escenario. Antes de la llegada del segundo plato, Leyshon me invita a salir, y me dice, “ponga los brazos en alto y dispóngase a recibir algo del cielo”. Ese algo me llega tirando de una cuerda. ¡Sorpresa! es un pequeño baúl Vuitton. Con él en el escenario, ante los ojos de los demás presentes, me invita a abrirlo. En su interior, una pequeña selección de pieles de animal. Una invitada elige la de cocodrilo negro. La introduzco en el interior, cierro el baúl y, al rato, ¡magia! ese pedazo de piel se ha convertido en un minibolsito en cocodrilo negro… y sin aparente truco ni cartón.

Una noche mágica, en un lugar mítico, aunque nada secreto. Una experiencia a vivir una vez en la vida, la de estas cenas-espectáculo.

Las próximas “dîners secrets” del Plaza Athénée tendrán lugar el 4 de marzo y 1 de abril, previa inscripción en www.dinersecret.com

 

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