“Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo”

. Julio Cortázar

Hoteles

En los Alpes francesesHotel Barrière Les Neiges: un masaje de altura en Courchevel

En manos de un profesional en el SPA de este nuevo cinco estrellas de los Alpes galos.

Courchevel, estación de esquí de ricos, nuevos ricos y amantes del vil metal. Uno de los últimos hoteles en abrir sus puertas, Les Neiges, del Grupo Barrière. Me embarco en un viaje de prensa a este enclave galo, a 1.850 metros del nivel del mar, sin saber esquiar –no es indispensable– y sobre todo desconociendo que el hotel en cuestión estará aún sin terminar al 100%. Algo inédito, aunque siempre hay una primera vez para todo. Alpes franceses, localidad con 70 años en lo más alto, donde lucen Loro Piana, Hermès, Dior, Brunello CucinelliCartier, Bulgari…; famosa por atraer a fortunas del mundo, principalmente rusas.

Al poco de llegar a Les Neiges, me aguarda un masaje. Alain Bibard, la cincuentena, aura de buen profesional. Me propone una terapia de su propia cosecha, a la que ha llamado Signature, que comenzará con una activación de los puntos reflejos: todo está en las plantas de nuestros pies y en las palmas de nuestras manos. Trabajamos esos puntos. Sí, los dos, porque un masaje es un trabajo entre quien lo da y quien lo recibe. Siempre preferí las manos de una mujer sobre mi cuerpo, hasta que un día probé las de un terapeuta varón. La verdad es que entonces descubrí por qué los deportistas apuestan por estos últimos. El tamaño y grosor de sus manos y la presión que estas ejercen sobre nuestro cuerpo proporciona una sensación aún mayor de distensión. Masaje que me ayuda a evacuar tensiones, rigideces corporales y mentales…

Mil metros cuadrados dedicados al bienestar, con piscina, hammam, sauna, jacuzzi exterior y siete cabinas, una de las cuales ocupo. Al salir, me topo con operarios deambulando, una sala de musculación sin máquinas… Parecería que están montando el decorado de una película. ¿El resto? Si a uno de los periodistas invitados le falta la calefacción, a la libanesa Rola, que por fortuna tiene un apartamento en Courchevel, le dan su habitación casi a medianoche. Y para colmo recibo una nada agradable noticia profesional –que luego se tornará en muy positiva, ayudado por mi reflexión– en mitad de la cena. Más que un nuevo hotel, visto desde fuera, donde además para ser 14 de diciembre nevó poquísimo, alguien creería que protagonizamos una pesadilla.

Dominique Desseigne, il padrone del Grupo, el notario que casi de la noche a la mañana se convirtió en el máximo responsable de una cadena de hoteles y casinos que heredara de quien fuera su esposa, Diane Barrière. Nos recibe, nos saluda y acompaña de algún modo a lo largo de las dos noches que aquí pasamos. La calidad del servicio, la calidad humana, es esencial en cualquier lugar, para sentirnos bien. Baste una persona poco (o nada) profesional, para arruinarnos una estancia. Al día siguiente de mi marcha, los primeros clientes llegaban al Barrière Les Neiges. ¿Estaría todo listo? Lo dudo. Como soy de los que prefieren quedarse con lo bueno que con lo malo, cuando me pregunten por este hotel de la región saboya responderé. Lo que te sugiero de él es un buen masaje, de lo más terapéutico, y de manos de Alain.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *