“Merece tu sueño”

. Octavio Paz

Estreno

Un entretenido thriller sobre un policía infiltrado entre supremacistas blancosEl ‘Imperium’ de los contrasentidos

Daniel Radcliffe (Harry Potter) protagoniza un entretenido thriller centrado en las peripecias de un agente del FBI que se infiltra en un grupo de supremacistas blancos.

Desde que se licenció con honores de la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería, el jovencito Harry Potter a.k.a. Daniel Radcliffe viene luchando contra viento y marea (y cuernos, y fantasmas, y monstruos) por demostrar que tras esas gafas empollonas y ese pelo relamido se escondía un actor versátil. Pericia que por fin nos desvela en Imperium (Daniel Ragussis, 2016), un entretenido thriller cuya historia, centrada en las peripecias de un policía infiltrado entre skinheads, pudiera tomarse como metáfora de los propios anhelos del actor por salir del encasillamiento e intentar resultar creíble en un papel más exigente. Y aunque la película nunca deslumbra, el joven Radcliffe lo borda, ofreciéndonos la mejor interpretación de su carrera.

Basada en hechos reales, la película sigue las desventuras de Nate Foster, un flacucho y estudioso agente del FBI que, a pesar de resultar el perfecto soldado de escritorio, se ve reclutado contra todo pronóstico para cumplir la misión de infiltrarse en un grupo de supremacistas blancos, con el objetivo de localizar una bomba sucia que se sospecha planean hacer estallar pronto en suelo americano. Desesperado por hacerse un nombre entre unos compañeros que le ningunean acepta el reto, y cualquiera que haya visto Le llaman Bodhi (1991) o Infiltrados (Martin Scorsese, 2006) puede anticipar lo que ocurre a continuación: se rapa la cabeza, se calza una bomber, estudia un par de libros, se inventa un pasado, se gana el respeto de unos amenazadores skinheads del tres al cuarto y medra progresivamente entre las distintas facciones neonazis que encuentra a su paso, intentando descubrir el paradero del explosivo antes de que ellos desmonten su tapadera. Una carrera contrarreloj con algunos lastres narrativos, especialmente en lo que a la facilidad de su infiltración inicial atañe; pero que gana por impulso por momentos, merced a una serie de escenas inteligentemente escritas en las que el policía se las ingenia para salir de diferentes atolladeros con soluciones creíbles.

A diferencia de películas como American History X (Tony Kaye, 1998) y The Believer (Henry Bean, 2001), Imperium no se muestra especialmente interesada por exponer las disfunciones psicosociales que pueden llevar a que un joven cualquiera coquetee con el extremismo e incluso el terrorismo, sea éste del color que sea. El submundo del supremacismo blanco funciona en esencia como un fondo sobre el que desarrollar una trama entretenida, que consigue ser tensa sin resultar demasiado intensa. Y que a pesar de ello ofrece varios destellos interesantes. Esboza, por ejemplo, las dinámicas internas de un catálogo de grupos supremacistas -rabiosos skins, la militarizada Hermandad Aria, el desfasado KKK y una clase burguesa movilizada- que, a pesar de sus aparentes similitudes ideológicas, se muestran muy diferentes entre sí. Muestra a través de la figura de un locutor de radio lo fácil que es sacar rédito económico y político (bien lo sabe Trump) a los discursos del odio. Y recuerda que las mayores amenazas a la seguridad de cualquier comunidad se deben buscar en su mismo seno, en las peligrosas ideas que brotan y se expanden por ella a golpe de metástasis.

 

 

 

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