“Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo”

. Julio Cortázar

Diseño&Deco

Perfecta unión entre objetos y formas de animalesEl universo creativo de Andrea Rodríguez Vial

Artista visual concienciada con el mundo de los excesos, el maltrato animal y la supremacía del hombre frente a todo ello.

Dinámicas del comportamiento humano ligadas al mundo animal, principalmente las que tienen relación con el abuso indiscriminado de la estetización, lo ficcional y la forma narrativizada del maltrato animal. El trabajo creativo de Andrea Rodriguez Vial te deja de inmediato estupefacto,

Bestias exóticas veneradas por el hombre como si de un ornato más se tratase; conejos, monos enmascarados, merengues de cerámica esmaltada hacinando un despliegue de alimañas, figuras que proponen un relato de estructuras ontológicas débiles, difusas y extrañamente olvidadas en su esencia.

Animal Kingdom, es la primera exposición individual de la joven artista chilena Andrea Rodríguez Vial. Atractiva puesta en escena con estética absolutamente contemporánea, propone una serie de esculturas que hacen reflexionar irónicamente sobre el absurdo del comportamiento humano entre lo animal y lo material.

Un cuerpo de conejo en cerámica, de pulcro y lustroso blanco, podría pasar por un mero objeto decorativo si no fuese por sus aterradores dientes largos y “preciosamente” dorados, que son atrayentes y al mismo tiempo producen un rechazo inmediato.  Self Defence, título de la serie en la que este objeto forma parte de un conjunto de animales que están conformados bajo la misma lógica.

“Me gusta la cerámica porque la encuentro muy atractiva como material. Es un material super noble y sencillo con el que puedes hacer cosas espectaculares. Me gusta también que sea frágil. Eso me permite trabajar metafóricamente el tema de la fragilidad animal y material…”

Y es que esta dramaturga de la cerámica aglomera figuras y las confiere de una teatralidad aterradora. En cada una de sus obras existe un trabajo previo, conceptual en la que pretende que reflexionemos sobre la expansión de la urbe, donde su población aumenta y los espacios para los animales disminuyen. Donde lo natural se ha ido transformando en algo quimérico y retorcido, y en el riesgo insostenible de una sociedad de excesos y caídas.

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