“No es difícil tener éxito. Lo difícil es merecerlo”

. Albert Camus

Restaurantes

El 38 de Larumbe

Entre los nombres de la alta gastronomía, existe uno que no atiende a modas. Siempre es una referencia; hablamos de Pedro Larumbe y su última creación es El 38 de Larumbe.

Lleva largo tiempo asentado en el Paseo de la Castellana, pero su local ha sufrido una reciente reforma y, fruto de ella, junto al restaurante, digamos clásico y de cocina de mercado, ahora se encuentra una nueva oferta de tapas y raciones. No fue difícil encontrarle nombre, El 38, porque ése es el número que ocupa y porque para muchos ésa era la consigna a la hora de quedar.

Sentarse a la mesa de este chef navarro siempre es un placer, pero dados los tiempos que nos está tocando vivir, se agradece (y mucho) hacerlo en su nuevo bistró. Donde, degustar auténtica cocina hecha con amor y buen producto no supone un ticket elevado.

Desde las 09.00 y hasta las 02.00 horas, la actividad invade el nuevo espacio de estética y atmósfera, como decimos, más relajada. Ojo, que los nervios no afloran en el restaurante, ni mucho menos; nos referimos a eso que para otros es ambiente casual. Sea como sea, cuando el comensal lo desea, porque la cocina no cierra, se degustan tostas, ensaladas, platos de cuchara y hamburguesas. Pero, claro, no cualquier hamburguesa, sino, por ejemplo, de ibérico con queso manchego.

No hay prisa, al menos por parte del equipo de sala, pero el cliente sí tiene la certeza de que podrá satisfacer el apetito en el tiempo que precise. Así, cargar la pila entre reunión o reunión, salir un momento de la oficina para comer, no significa recurrir al bocadillo. Ya no.

El menú del día, por 14 euros, incluye una tosta, un plato de cuchara y una bebida. Entre las primeras, fajita mexicana de brandada de bonito, tosta de salmón con rúcula, de láminas de pintada con salsa césar y cebolla crujiente… Entre las cazuelitas, bacalao ajoarriero, chipicallos a la madrileña, arroz de sémola cremoso con cocochas de bacalao…
Y claro, esos platos de los que nunca nos cansamos: croquetas de jamón ibérico, ensaladilla rusa, jamón ibérico con pan de cristal… Como tampoco nos cansamos de llamar a la puerta de Larumbe, esté donde esté.

 

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