“No es difícil tener éxito. Lo difícil es merecerlo”

. Albert Camus

Bares y lugares

En Madrid, en la calle Echegaray, es la coctelería donde dejarse verDiego Cabrera encontró su barra

El barman argentino se mueve como pez en el agua en su nuevo local: Salmón gurú.

Quienes le conocemos, sabíamos que encontraría su barra. Sería cuestión de tiempo. Y así ha sido. Desde hace apenas unos meses, Diego Cabrera vuelve a hacer de las suyas en un local a medida y en el centro de Madrid. Decidió que Salmón gurú sería su nombre porque a él también le gusta nadar a contracorriente. 

Fue hace unos años cuando se posicionó como uno de los nombres clave de la coctelería madrileña. Pertenecía, junto a otros colegas como Carlos Moreno, a quien por supuesto también es un placer visitar en Habanera, a esa nueva generación que tomaba el relevo de grandes como Fernando del Diego.

Bebimos sus creaciones en diversas barras porque, como una amplia mayoría, fuimos de los que seguimos sus pasos de cerca y pasamos largas noches allá donde él estuvo. Cuando las circunstancias parecieron adversas, Diego Cabrera supo ponerle buena cara al mal tiempo y fundó Twist de Naranja, asociando su nombre y creatividad a los espacios de mixología de NH Collection. Ahora, junto a sus compañeros de Twist de Naranja vuelve a las andadas, a su propia barra, al territorio en el que más cómodo se siente y en el que mejor se mueve.

Salmón Gurú es su proyecto más personal. En el que nadie decide por él y en el que expresa su identidad. Decorado por el estudio de interiorismo Madrid in Love, la entrada está concebida como una antigua licorería repleta de botellas antiguas originales, entre ellas, una de Fernet con más de 80 años de historia.

Tras unas cortinas, se descubre la zona inspirada en los clubes neoyorquinos de los años 60 con bancadas corridas, terciopelos, estampados florales, butacas de caña y un color predominante: el British Racing Green. Se trata del verde clásico de los McLaren, Jaguar y Aston Martin, que en los años 20 fue el color reglamentario de los coches de carreras británicos.

El siguiente espacio, la zona de coctelería de autor, es estética y conceptualmente la más rompedora. En su decoración destacan un gran luminoso de Schweppes y las ilustraciones hechas a mano por el joven artista gráfico Joaquín Rodríguez. Se trata de una intervención efímera inspirada en el mundo del comic de los años 30 que, además de ser una de las aficiones de Diego Cabrera, hace alusión al universo de la creación. En este espacio, la protagonista es una mesa alta que funciona -previa reserva- a modo de mesa del barman y que brinda una oferta única, a medida, sin nada predeterminado, pura improvisación.

La tercera de las salas es un espacio íntimo con mesas en boxes, también con dibujos originales de Joaquín Rodríguez basados en elementos propios de manga: el sol naciente, osos pandas, peces koi o un kamikaze japonés.

Todavía queda más. Bajo estos tres salones, Salmón Gurú esconde un piso inferior con cuevas de ladrillo visto donde se puede degustar una “carta negra” de espirituosos para el público más connoisseur.

Esta selección atesora ediciones muy limitadas;  rarezas como el whisky Royal Lochnagar 30 Year Old; marcas que no se comercializan en España; referencias que ya no se elaboran, por ejemplo el vodka Tanqueray Sterling, o que proceden de destilerías que ya no existen, véase un Port Ellen del 74, cuya destilería en la isla escocesa de Islay cerró en 1983; y auténticas joyas como un Hennessy Richard, uno de los cognac más exclusivos y costosos del mundo.

Para disfrutar de dichas referencias tan especiales se ofrece un ritual de cata muy especial: el auténtico servicio on the rocks de las antiguas destilerías de whisky escocés en el que el destilado se atemperaba con rocas frías del río para no aguarlo.

En su nueva casa, Cabrera y su equipo deleitan con sus clásicos, cerca de 25 referencias, así como con nuevas creaciones, una pequeña selección sin alcohol y un apartado de sofisticadas mezclas con champagne. Completan la oferta una breve carta de vinos por copas y una cerveza propia, Salmón Salvaje. Además, es posible acompañar y maridar la coctelería con una cocina cuidada y perfecta para compartir.

Ahí es nada, sabíamos que su vuelta no sería con medias tintas y él ha decidido nadar a contracorriente. Diego Cabrera ha vuelto y eso es un motivo de alegría y una razón de peso para salir y vernos en los bares.

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